Noruega Día 16
Hoy fue el día de dejar Aurdland e irnos al muelle de Flåm de donde también sale el tren que se comunica con el trayecto hacia Bergen. Cuando llegamos dimos varias vueltas por el pequeño pueblo y no encontrábamos donde parquear el carro, hasta que tuvimos que dejarlo en un parqueo lejano y caminar como diez cuadras sin saber si al regresar estaría aún allí parqueado.
Fue comenzado a construir al final de la primera guerra mundial 1919 y tenía muchas dificultades por lo difícil del área, lo remoto y la nieve que cae la mitad del año.
La reconstrucción se reanudó durante la segunda guerra mundial y lograban avanzar un metro por mes, uno porque era hecho completamente a mano y otro porque esas montañas son exclusivamente de piedra.Es increíble que únicamente con el permafrost que se produce en estas tierras tengan arboledas tan tupidas y una naturaleza de ensueño, las rocas caen de las montañas a cada rato y son duras y pesadas, muchas veces abren agujeros en las carreteras y deben de repararlas constantemente.
Durante el trayecto para llegar a Myrdal, que es el entronque con el que viene de Bergen hay que hacer una parada a la mitad del camino para dar paso al que sube o al que baja y parecen relojes porque tanto de ida como de regreso no hubo ni siquiera medio minuto de retraso porque alguno de los dos llegara tarde.Como esta tierra tiene tantas cataratas, algunas de las que se encuentran son muy caudalosas como la que está en esta foto y el atractivo es parar allí, donde le construyeron una plataforma para aprovechar a fotografiarlas.En el video que se puede ver más abajo puede observarse la cantidad de gente que baja para verla, yo estaba muy cerca de la puerta y tuve la suerte de bajar de primero y por eso tengo esa buena foto, pero cuando se baja el chinerío, es terrible. Empujan, se atraviesan, gritan, se ponen en poses estrambóticas y una de ellas hasta llegó en vestido de novia para fotografiarse allí. Dan grima tanto chino y se encuentran por todos lados, se siente uno como en Guatemala con todos les evangélicos con sus bocinas retumbando a cada esquina. No me permitió subir el video de la catarata con los chinos, pero una vez lo reconstituya lo agregaré.Regresamos a Flåm y debíamos manejara a Dale y luego llegar a Bergen, Dale era importante por la lana tan sofisticada que producen desde 1879 y donde hacen unos suéteres como en ningún otro lugar del mundo.El viaje por toda esa ruta fue impresionante, a cada vuelta era como ver una postal de almanaque con esos reflejos en el agua que reproducía el paisaje en una imagen de espejismo, realmente tuvimos la suerte de un cielo azul, una luz de sol refulgente y una temperatura de 21º que hacía el viaje aún más placentero.Fue un regreso maravilloso, pero con la tristeza de dejar el área rural de Noruega y comenzar a ver la urbe, que aunque ordenada, limpia y envidiable por su eficiencia en carreteras y comunicaciones, teníamos por fuerza que transitar.Llegamos corriendo al hotel porque las decisiones de Dale nos atrasó más de lo que había esperado y teníamos que devolver el carro a una hora estipulada, so pena de penalización.
SAN Google Maps nos llevó al lugar adecuado, pero una vez allí no había ninguna oficina de Europcar. Nada donde pudiéramos preguntar ni que hacer.
Estábamos muy lejos del hotel y cuando iba manejando para dejar el carro pensé: como vamos a regresar si no se ve nada de buses ni taxis.Una Noruega iba caminando enfrente a nosotros y me atreví a preguntarle si sabía algo del alquiler de carros que tenían lugares asignados allí, nos dijo que no, pero con una amabilidad impresionante, sacó su teléfono y llamó a la central para pedir información, le dijeron que hacer y dejamos las llaves donde era lo establecido.
Le preguntamos como regresar y conocía por donde quedaba nuestro hotel, nos llevó casi de la mano a la parada de bus y nos indicó que debíamos hacer y donde parar para llegar al hotel. Metí mi tarjeta y como ya la había utilizado para un transporte anteriormente, me reconoció el viaje anterior y lo más impresionante y que casi le pego una patada a la máquina, me reconoció como SENIOR, maquina desventurada, puedo tener la edad, pero no la energía, así que compré mis dos nuevos boletos y llegamos a la estación que nos quedaba a diez minutos caminando del hotel. Cenamos una excelente ensalada y allí ya no hay ni cervezas, solo sin alcohol y eso si no lo puede permitir mi paladar. de regreso al hotel, muy típico del lugar, nos instalamos y listos para el ultimo viaje en barco por un fiordo, durará siete o nueve horas, no recuerdo bien, pero que quede la incertidumbre para mañana. Voy a dormir.












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