martes, 24 de septiembre de 2024

Noruega día 22 y 23

 Final del viaje.


Llegó el momento de decirle adiós a Noruega y a un viaje realmente espectacular, encontramos lugares fascinantes, vimos paisajes de ensueño, degustamos manjares que nunca habíamos probado y lo más importante de todo, lo disfrutamos al máximo. 
Hemos hecho muchos viajes, somos adictos a Europa y viajar por todo el continente que hemos podido viajar nos ha dado experiencias fuera de lo normal, pero Noruega es única.
Los noruegos vivieron muchas penalidades, sufrieron invasiones y guerras innecesarias que los han hecho un pueblo fuerte y aguerrido, lleno de orgullo y de amor por su país.


Los vikingos son representantes de este lugar, pero no son lo que hemos creído que son, vivieron aquí por unos quinientos años y luego desaparecieron porque se adecuaron a los lugares que conquistaron y creo que al único que no se adaptaron fue a América.

Vinieron a nuestras costas muchos siglos antes que Cristóbal Colón, pero no lo colonizaron, y no lo hicieron porque no era su estrategia ni su interés.
Ahora que conocemos más de ellos y pasamos estas semanas tratando de vivir su cultura, creo que tiene que haber muchas cosas escondidas en los genes que con el tiempo se irán entendiendo y conociendo más profundamente. 


El domingo 21 fue el trayecto en tren de Bergen a Oslo, era un tren ya algo antiguo, pero muy bien cuidado y con todas las comodidades para una trayecto de más de seis horas. Dicen los cronistas que es uno de los eventos en tren más bonitos del mundo y cuando se disfruta lo que nosotros hicimos, se puede comprobar que tienen razón, que lugares tan lindos, que paisajes tan fuera de lo normal. Pensar que casi todas sus montañas que vimos eran rocosas y lo que crecía era helechos, musgos y plantas que necesitan muy poco suelo para sobrevivir.

Muchos de los árboles que vimos caídos tenían sus raíces superficiales, como si sobre una araña crecieran y sus patas largas los sostienen sobre el subsuelo. A pesar de eso tienen unos grandes bosques de cipreses, pinos, araucarias y seguramente árboles que no conozco, pero por ir en el avión escribiendo no puedo dejar más información.


Llegamos por la noche, casi a las 19:00 horas y el retraso se debió a otros trenes que teníamos que esperar para que utilizaran el paso donde se pueden permitir uno y otro transitar, de lo contrario es una sola vía.

Nos bajamos en la estación y era un mundo de gente, logramos encontrar los taxis y a pesar que no era muy lejos, el taxista tomó la ruta más larga y terminamos pagando más de lo debíamos, pero llegamos al Hotel Saga, bonito y cómodo, pero pequeño como todo en Europa.


No fumé un solo puro en todas estas semanas, escuché muy poca música y mis podcast no fueron más de dos o tres. Tengo acumulados muchos esperando la banca del jardín, el puro y el tradicional whisky.


El lunes 23 había que celebrar el cumpleaños de Lisa y decidimos hacerlo todo a pie, fuimos por un trayecto lleno de jardines con fuentes, cisnes y patos. Nuestra primera parada era el Museo Nacional y como todo lunes en los museos, cerrado. Era el mejor lugar para ver uno de los originales de Edvar Munch y nos quedamos con las ganas.


Decidimos ir a ver la ópera de Oslo, un edificio imponente con una amplia rampa que sube hasta el techo del edificio y que se llena de gente mirando los barcos y la bahía donde está construido. Enfrente está el museo Munch, un edificio de diez pisos dedicados exclusivamente al pintor, pero que solo tiene fotografías del grito.



Me ha gustado esa pintura desde hace mucho, pero después de ver mucha de la obra que tienen expuesta, no es el tipo de pintor que disfruto. Espantosamente frustrante su temperamento, todos sus cuadros tienen expresiones de dolor, sufrimiento, angustia, celos, desesperación y soledad. Vivió ochenta años y llenaron con sus pinturas los enormes espacios de cada piso con temáticas de su cotidianidad.


Nada me impresionó del él y llegué pensando en comprar una de sus copias del grito, pero ni a Lisa ni a mi nos interesaron. Lisa como es pintora trataba de sacarle más provecho a lo que veía, pero después de diez obras ya tenía ganas de salir corriendo y me tuve que tragar los diez pisos.

Fuimos a almorzar a un lugar que para mi gusto fue el mejor de toda Noruega, el Monkfish que me dieron fue realmente Gourmet, delicioso. Como un pescado tan espantoso puede ser tan rico en sabor, consistencia y olor. Delicioso.

Regresamos al hotel y solo para prepararnos para el viaje del día siguiente que llegaría por nosotros el taxi a las 02:30. 

Ya todo este final es realmente intrascendente y sin nada especial que contar. Volamos de Noruega a Holanda y de allí a Bogotá, estas diez horas son interminable, pero KLM es una buena línea aérea, no como Air France, pero muy buena.

Al llegar a Bogotá solo nos queda el hotel y el regreso al día siguiente a disfrutar nuestra ciudad, llena de carros y de trajín diario, pero ya de vuelta.

Dejó fotos porque dan gusto los paisaje y lo vivido.













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sábado, 21 de septiembre de 2024

Noruega Día 19

Día 19

El penúltimo día en Bergen antes de salir mañana por tren hacia Oslo en un recorrido que dicen que es uno de los más bonitos del mundo.

Para ir al Museo de Bergen tuvimos que pasar por las calles que ya nos conocemos como que fuésemos autóctonos, disfrutamos el gazebo que está lleno de flores y que comienzan a quemarse por el frío, pero aún así disfrutan de sus plantas y flores.

En el monumento que se ve un violinista, es un homenaje a Edvar Grieg, un compositor que vivió casi toda su vida aquí en Bergen y que terminó viviendo en su propia isla cercana a la ciudad, quien no ha escuchado el concierto para piano, se ha perdido uno de los más lindos conciertos que hay, es otro de las obras que me producen el Síndrome de 
Stendhal y que me sacan el corazón por la boca. 

Caminando por esa subida que va a dar a otro museo y que estaba cerrado, para nuestra mala suerte, pasamos por un monumento que era una piedra sobre otra y que no tenía mayor belleza, pero al pasar había una gran fila de personas haciendo cola para dejar una rosa roja sobre ella. Al pasar cerca de ella miraba a una gran cantidad de personas, jóvenes, mediana edad y adultos llorando y consolándose unos a otros. 

Conforme me acercaba y caminaba cerca del monumento desarrollé un sentimiento extraño con un terrible deseo de llorar y lo mismo sintió Lisa. Nos quedamos parados y una señora noruega se acercó a nosotros y nos contó que ese día se celebraba el día mundial para impedir el suicidio, que todos los que estaban allí algún familiar se había suicidado. Nos conmovió profundamente y nos quedamos un buen rato viendo la gran cantidad de personas que se acercaban para poner sus rosas. El padre de la señora recientemente se había suicidado y por eso ella había llegado a poner una rosa roja.







Por alguna razón del blog, que no logré encontrar y no logro centrar las fotos como me hubiese gustado, pero de todas formas dejo lo escrito.

Hoy no hay mucho que escribir, pero por lo menos dejar la anécdota de la gran cantidad de incendios que ha tenido Bergen desde 1170 que fue el primero, cinco más ha tenido y uno de 1470 fue devastador y catastrófico para la ciudad. Después del último de 1955 iban a demoler todo e iniciar otro tipo de construcción más resistente al fuego, pero al encontrar todo que salió del movimiento de tierra se dieron cuenta que había mucha historia y que debían contarla y seguirla, así como había sido en los últimos siglos. Ahora es patrimonio para la humanidad por la Unesco.    

Como se puede ver en la foto de arriba están las capas de los últimos cinco siglos y lo que han encontrado en las excavaciones y se puede apreciar, tierra, piedras y restos de madera de las construcciones anteriores, pero lo más triste es que al lado derecho se ve lo que encontraran las próximas generaciones cuando tengan que hacer una excavación similar, plástico y más plástico. Terrible verdad y eso no va a cambiar. 

  Terminamos almorzado en uno de los restaurantes del mercado de pescado, me comí dos ostras de Noruega, spring rolls con salsa agridulce y 18 rollitos de sushi. Rico, pero nada del otro mundo.

Cenamos en otro restaurante japonés y comimos un Bowl de salmón que pedí la receta y la prepararé el próximo domingo que cenemos en familia. Delicioso y solo trataré de conseguir un condimento desconocido para mi. Mañana el viaje a Oslo. Arrivederci. 






 

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viernes, 20 de septiembre de 2024

Noruega Día 18

 Día 18

Hoy fue un día muy movido y puedo decir que el de mayor actividad física y cardíaca según el programa del iPhone, caminamos 9.4 kilómetros y subimos once pisos, pero casi a las 22:00 hrs, que estoy empezando a escribir, aún no estoy cansado y tengo ánimo para seguir haciéndolo.

Salimos algo tarde del hotel, pero como hay tan mal café en Noruega fuimos a buscar uno que dicen es el mejor de todo Bergen, no se puede ver en estas tres primeras fotos, pero un lugar pequeño con un barista que me hizo un capuchino espectacular, afortunadamente llegué antes de las 11:00 para poder pedirlo, porque según los italianos se debe servir hasta esa hora y no más tarde, como solo tomaba sus micro cafés que sirven en las cafeterías de desayuno, nunca he averiguado si realmente ya no los sirven después de esa hora.

De todas formas les pongo la foto de McDonalds que hasta aquí están metidos, como se imaginarán, sería el último lugar a donde iríamos a comer, a pesar que Noruega no es un país muy Gourmet en sus comidas. Pero les puedo decir que a la hora de almuerzo pedí un bacalao seco a la Noruega y tiene muy cercano el sabor al de la Vizcaina, pero sin alcaparras que siempre le da un sabor muy especial. También pedimos Halibut y estaba muy bien hecho sobre una cama de espárragos, arvejas y alcaparras, delicioso. Ese pescado tan feo tiene un sabor incomparable.

Caminamos por todas las calles cercanas al mercado de pescado y son tan pintorescas con tanta historia y en especial después del incendio que casi las consume a todas, por suerte decidieron reconstruir y ahora es un patrimonio para la humanidad.

Esas calles internas, con pisos de madera y todas las casas similares dan una sensación de paz y quietud y es muy agradable transitarlas.

Tuvimos un cielo azul sin una gota de lluvia y un poco más de calor de lo que me esperaba, pero muy agradable.

Alrededor de las 14:30 decidimos subir hasta el monte Ulrikem por teleférico, ese no era el que Lisa me había indicado que era Fløibanen de 320 metros de alturas y se subía por teleférico, el que subimos por mi error, pero que a la larga fue mucho mejor es de 642 metros y tiene unas vistas impresionantes de Bergen y los fiordos.



Había olvidado comentar que después de desayuno decidimos ir al Kode, que son cuatro museos, solo pudimos acceder a dos de ellos y escuchamos que un Señor Meyer, coleccionista de arte, dejó regalado a la ciudad, su casa y otra construcción para que la gente que estuviese interesado en el arte noruego lo pudiera visitar.

Obviamente tienen una exposición permanente de Edvard Munch y pensé que podría ver su famosa pintura El Grito, pero a pesar de todas las copias que hizo y que creo son siete, este museo no tiene ninguna y tendremos que ir a Oslo y poder comprar una copia.

Para subir a Ulrikem tiene que hacerse por un teleférico y tarda alrededor de siete minutos, pero una vez allá puede apreciarse y disfrutarse la belleza imponente de Bergen, una ciudad realmente linda aunque para variar llena de turismo y turistas que saben que no pueden tan solo tirar un papel al suelo, todo está impecable, como en todo Noruega.

En las fotos que dejo aquí, si amplían una de ellas podrán apreciar dos plataformas de petróleo que están construidas en medio del agua y así se puede dimensionar el negocio de petróleo que tienen y las entradas de dinero tan extravagantes que reciben. A pesar de ser uno de los pueblos más ricos del mundo y tener el PIB más alto, todo es sumamente caro incluso para los propios noruegos que tienen sueldos muy altos.
Un inmigrante que quiere venir a trabajar a Noruega, lo primero que debe hacer es estudiar un año el idioma y pasar los exámenes para que pueda optar a un permiso para trabajar.

Por eso los noruegos son tan metódicos en todo, un niño de unos siete años que estaba comiendo algo, tenía que tirar el papel y se fue a buscar un basurero para tirarlo.

Otra cosa interesante es que los comensales cuando terminan de comer, a menos que sea un restaurante caro, llevan sus platos y vasos a un lugar donde todo la gente que ha comido los pone, eso nunca lo había visto en ningún otro país.

Cuando decidimos bajar el monte Ulrikem, tomamos el teleférico y para sorpresa nuestra estaban dos parejas de guatemaltecos bajando con nosotros, como ya nos conocen lo ermitaños que somos no intentamos ningún acercamiento con ellos, nos montamos en un bus que nos bajó al centro de la ciudad y cuando me bajé, les dije Adiós guatemaltecos y ellos también se bajaron y tuvimos una plática muy amena en la acera enfrente al mercado de pescados. Aún van a Praga y van a tener la suerte de conocer esa maravillosa ciudad, comer unas salchichas fabulosas y unos churros como ningún otro.
Nos despedimos de ellos y quedamos en juntarnos en Guatemala, que si alguien que nos conoce nos hubiese escuchado nunca habría creído que fuimos tan abiertos, pero cuando un viaja se le quita todo ese estrés cotidiano que tanto fastidia.







Quisimos ir a comer a un restaurante donde servían sushi, pero había una cola como de diez personas y por fin encontramos uno italiano que, aunque igualmente hicimos cola, pasó más rápido.
Comimos italiano a pesar que hubiésemos querido comer algún marisco como el que dejo en las fotos.
Nos falta un día más en Bergen y queremos aprovecharlo al máximo, así que lo contaremos mañana.

Las faltas las corrijo mañana pero ya estoy cansado.





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jueves, 19 de septiembre de 2024

Noruega Día 17

Día 17

Este día principia muy diferente a todos los demás, teníamos que ser recogidos por un tour guiado y llevados hasta una fiordo de Bergen que tuvimos que escoger casi a ultima hora por no haber casi nada disponible, primero por la época ya que no es alta por el turismo y segundo porque la mayoría son de varios días y no pensábamos pasar más tiempo en barcos.

Nos recogieron tarde porque la gente nunca está a tiempo y después de media hora de recoger a más turistas por fin salimos hacia esta cascada que se puede pasar por atrás y que es realmente grande, precioso el lugar, soleado el día y como nos decía el guía, aquí llueve casi 300 días en el año.  La catarata era impresionante y pasar por un pequeño camino por atrás de toda el agua da una sensación extraña de ver cántaros de agua caer enfrente a uno.

Esta decisión del tour guiado fue la única que no tomamos bien, mucho tiempo en el bus, mucha gente cerca y atravesar dos veces un fiordo en barco, no tiene ningún atractivo, después de todo lo que hemos vivido hasta el momento ha sido muy superior, pero ya estábamos montados y no nos quedó otra. Encima venía una vieja tosiendo que parecía tísica y que hasta me dolían los oídos por el volumen de su tos.

El guía vive en una isla cercana a Bergen y tiene que manejar entre 40 y 45 minutos cada día para llegar a recoger a los turista que transporta a diario y les da siempre, la misma explicación, pero nos contaba que él pagaba alrededor de 700.00 euros mensuales por un cuarto con baño y ciertas privacidad. Los estudiantes en Bergen pagan lo mismo por un cuarto donde tienen que compartir con otros seis estudiantes y compartiendo una baño comunal. Como todo Europa, la vivienda, la comida y la estancia son realmente caras, pero como dice un frase que leí cuando me inscribí en la facultad de medicina: Estudia, para que cuando crecido, no seas jugete de las pasiones, ni esclavo servil de los tiranos. Así que el estudiar y ser alguien en la vida tiene un precio que debe de pagarse.


Llegamos al fin al fiordo que es el tercero más grande de Noruega que se llama Hardangerfjord y que para nosotros no tuvo ninguna impresión superior a la que habíamos vivido en los fiordos anteriores. Los fiordos se formas por el espacio que deja un glaciar entre las montañas y tiene la misma profundidad de las montañas adyacentes, casi todos aquí tienen más de 900 metros de profundidad y lo más interesante es que están en comunicación con el agua de mar, lo que hace característico al fiordo, pero no son de agua salada. De todas formas son impresionantes.

Cuando llegamos al primer muelle nos embarcamos en un barco grande, pero no enorme como el primero que tomamos y que era de motor de combustión, el segundo que tomamos de regreso en otro muelle más lejano del primero era eléctrico y no se escuchaba nada del ruido del motor.

Lo impresionante es que son gratuitos y solo le toman una foto a las placas de los carros y camiones que los van abordar y los dejan pasar.

Noruega es un país realmente impresionante, era muy pobre antes de 1966, vivían de la pesca y del aceite. La gente era pobre y tenían muchos problemas económicos, principalmente por los estragos de la segunda guerra mundial, pero en 1966 se sacaron la lotería así como los Beverly Ricos, para los que se acuerdan de esa serie y por si nunca lo vieron, eran unos gringos básicos, como casi todos, que en su granja encontraron un pozo de petróleo y se hicieron millonarios, se fueron a vivir a Hollywood con vacas y gallinas, chistoso.

Ese no fue el caso de Noruega, ellos supieron aprovecharlo y tuvieron un auge económico sin precedentes, desarrollaron su país en todos las ámbitos y actualmente es uno de los países más ricos del mundo. Y se nota en todo, tiene más de 2,000 túneles en el país y hace un par de días pasamos el más largo del mundo de 24.5 kms de largo, impresionante la gente de este país. Antes para ir de Bergen a Voss tomaba un día por carretera, hoy por los túneles, solo una hora.
Hoy 19 de septiembre había un concierto de la filarmónica de Bergen y un artista iba a tocar el concierto para Cello de Dvoràk, un compositor checo por el que tengo especial predilección y fascinación, pero cuando traté de comprar las entradas, todo estaba lleno y los únicos dos lugares juntos que habían estaban en un pésimo lugar, así que desistí y lo dejé para otra ocasión. El edificio es enorme y por lo que leí, la orquesta es excelente.

Pasamos por unos cultivos de manzana roja y manzana de cidra, que es más amarilla y lo impresionante del lugar es que ponen pequeños puestos para que la gente aproveche lo que hace la gente local, jaleas, mermeladas, frescos y bolsas con una docena de fruta para que se la lleven, debiendo dejar algo que pague el precio de lo adquirido, nadie se lleva nada sin pagar, como se podrán imagina y cuando vi esas pequeñas casas me imaginé que si fuera en nuestro país, hasta la casa se robarían.

Los paisajes aquí son impresionantes y cada uno más bonito que el otro, a pesar que no fue agradable ir en un tour, pude tomar varias fotos que las pongo aquí porque no hay mucho emocionante que contar.

Llegamos a Bergen de regreso y a solicitud mía, nos dejaron en un restaurante Thai, donde cenamos, no muy buena la comida, pero Thai, que me encanta.
Mañana haremos un tour por la ciudad e iremos a almorzar al mercado de pescado y subir el funicular.



Este es el hotel más antiguo de Noruega y data desde 1722, vale alrededor de 1,500.00 dólares la noche y no se ve tan elegante ni sofisticado como para pagarlo, pero como los snovs todo lo paga, que gasten su dinero como quieran.
SNOV es una palabra que casi ya no se usa y que pocos la entienden en su sentido real, una persona así es alguien que se quiere hacer notar por sus gustos caros, su presentación, etc. Me hace recordar a todos esos diputados que son más ordinarios, pero que se creen lo non plus ultra por tanto que robaron y siguen robando.

Pero SNOV significa: sensa novili que en latín significa: sin nobleza.  Como anillo al dedo.








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miércoles, 18 de septiembre de 2024

Noruega Día 16

Día 16

 Hoy fue el día de dejar Aurdland e irnos al muelle de Flåm de donde también sale el tren que se comunica con el trayecto hacia Bergen. Cuando llegamos dimos varias vueltas por el pequeño pueblo y no encontrábamos donde parquear el carro, hasta que tuvimos que dejarlo en un parqueo lejano y caminar como diez cuadras sin saber si al regresar estaría aún allí parqueado.

Fue comenzado a construir al final de la primera guerra mundial 1919 y tenía muchas dificultades por lo difícil del área, lo remoto y la nieve que cae la mitad del año.

La reconstrucción se reanudó durante la segunda guerra mundial y lograban avanzar un metro por mes, uno porque era hecho completamente a mano y otro porque esas montañas son exclusivamente de piedra. 

Es increíble que únicamente con el permafrost que se produce en estas tierras tengan arboledas tan tupidas y una naturaleza de ensueño, las rocas caen de las montañas a cada rato y son duras y pesadas, muchas veces abren agujeros en las carreteras y deben de repararlas constantemente.

Durante el trayecto para llegar a Myrdal, que es el entronque con el que viene de Bergen hay que hacer una parada a la mitad del camino para dar paso al que sube o al que baja y parecen relojes porque tanto de ida como de regreso no hubo ni siquiera medio minuto de retraso porque alguno de los dos llegara tarde.

Como esta tierra tiene tantas cataratas, algunas de las que se encuentran son muy caudalosas como la que está en esta foto y el atractivo es parar allí, donde le construyeron una plataforma para aprovechar a fotografiarlas.

En el video que se puede ver más abajo puede observarse la cantidad de gente que baja para verla, yo estaba muy cerca de la puerta y tuve la suerte de bajar de primero y por eso tengo esa buena foto, pero cuando se baja el chinerío, es terrible. Empujan, se atraviesan, gritan, se ponen en poses estrambóticas y una de ellas hasta llegó en vestido de novia para fotografiarse allí. Dan grima tanto chino y se encuentran por todos lados, se siente uno como en Guatemala con todos les evangélicos con sus bocinas retumbando a cada esquina. No me permitió subir el video de la catarata con los chinos, pero una vez lo reconstituya lo agregaré.

Regresamos a Flåm y debíamos manejara a Dale y luego llegar a Bergen, Dale era importante por la lana tan sofisticada que producen desde 1879 y donde hacen unos suéteres como en ningún otro lugar del mundo.

El viaje por toda esa ruta fue impresionante, a cada vuelta era como ver una postal de almanaque con esos reflejos en el agua que reproducía el paisaje en una imagen de espejismo, realmente tuvimos la suerte de un cielo azul, una luz de sol refulgente y una temperatura de 21º que hacía el viaje aún más placentero.

Fue un regreso maravilloso, pero con la tristeza de dejar el área rural de Noruega y comenzar a ver la urbe, que aunque ordenada, limpia y envidiable por su eficiencia en carreteras y comunicaciones, teníamos por fuerza que transitar.

Llegamos corriendo al hotel porque las decisiones de Dale nos atrasó más de lo que había esperado y teníamos que devolver el carro a una hora estipulada, so pena de penalización.

SAN Google Maps nos llevó al lugar adecuado, pero una vez allí no había ninguna oficina de Europcar. Nada donde pudiéramos preguntar ni que hacer.

Estábamos muy lejos del hotel y cuando iba manejando para dejar el carro pensé: como vamos a regresar si no se ve nada de buses ni taxis.

Una Noruega iba caminando enfrente a nosotros y me atreví a preguntarle si sabía algo del alquiler de carros que tenían lugares asignados allí, nos dijo que no, pero con una amabilidad impresionante, sacó su teléfono y llamó a la central para pedir información, le dijeron que hacer y dejamos las llaves donde era lo establecido.


Le preguntamos como regresar y conocía por donde quedaba nuestro hotel, nos llevó casi de la mano a la parada de bus y nos indicó que debíamos hacer y donde parar para llegar al hotel. Metí mi tarjeta y como ya la había utilizado para un transporte anteriormente, me reconoció el viaje anterior y lo más impresionante y que casi le pego una patada a la máquina, me reconoció como SENIOR, maquina desventurada, puedo tener la edad, pero no la energía, así que compré mis dos nuevos boletos y llegamos a la estación que nos quedaba a diez minutos caminando del hotel. Cenamos una excelente ensalada y allí ya no hay ni cervezas, solo sin alcohol y eso si no lo puede permitir mi paladar. de regreso al hotel, muy típico del lugar, nos instalamos y listos para el ultimo viaje en barco por un fiordo, durará siete o nueve horas, no recuerdo bien, pero que quede la incertidumbre para mañana.  Voy a dormir.




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